Si estás pensando en un viaje diferente, que combine paisajes de naturaleza, mercadillos navideños únicos y pueblos de cuento, te aseguro que hacer una ruta por la Selva Negra en Navidad es una experiencia difícil de olvidar.
La Selva Negra alemana es un destino perfecto para diciembre, pero además tiene una gran ventaja: su cercanía con la región francesa de Alsacia. En mi caso, aproveché esta proximidad para cruzar puntualmente la frontera y visitar Obernai y Turckheim, dos pueblos que me habían quedado pendientes del viaje del año anterior.
En este artículo te cuento mi ruta día a día por la Selva Negra en Navidad, con los pueblos que visitamos, los trayectos, los mercadillos y los alojamientos, para que puedas usarla como inspiración y adaptarla a tu propio viaje.
Antes de empezar con la ruta día a día, te recomiendo leer este artículo donde explico cómo organizar el viaje, qué aeropuertos elegir, cómo moverte, dónde alojarte y otros consejos prácticos para viajar en invierno: Preparativos y consejos para viajar a la Selva Negra en Navidad

Índice
Planear esta ruta por la Selva Negra en Navidad no fue del todo sencillo. Tuve que encajar aeropuertos de entrada y salida diferentes, ajustar las fechas para poder visitar el mercadillo de Ravennaschlucht (que solo abre los fines de semana) y, además, aprovechar la cercanía para incluir dos pueblos de Alsacia que me habían quedado pendientes del viaje anterior.
No fue una ruta completamente lineal, pero con un poco de planificación conseguí un itinerario muy completo que me permitió conocer los pueblos más bonitos de la Selva Negra, disfrutar de sus mercadillos navideños y vivir el ambiente invernal de la región sin prisas.
Resumen de la ruta:
- Día 1: Basilea → Friburgo
- Día 2: Friburgo → Alsacia (Obernai → Turckheim → Colmar)
- Día 3: Triberg → Schonach → Schiltach → Gengenbach
- Día 4: Friburgo → Ravennaschlucht → Baden-Baden
- Día 5: Lago Mummelsee → Calw → Stuttgart
Te dejo el mapa donde puedes ver marcado todos los sitios que visitamos:
Día 1: Llegada a Basilea y noche en Friburgo
Llegamos al aeropuerto de Basilea-Mulhouse-Friburgo por la tarde, en nuestro caso no recogimos allí el coche de alquiler, ya que lo devolveríamos en Alemania y hacerlo en un país distinto suele encarecer bastante el precio.
Por ese motivo, decidimos desplazarnos hasta Friburgo en autobús, desde el propio aeropuerto salen autobuses directos a Friburgo, operados por la compañía Flixbus. El trayecto dura aproximadamente una hora, dependiendo del tráfico, y es una alternativa muy práctica si no tienes coche.
El autobús te deja en la estación central de autobuses de Friburgo, situada justo al lado de la estación principal de tren (Hauptbahnhof).
Los billetes los puedes comprar online o directamente en el autobús (se lo pagas al chófer)
Cuando llegamos a Friburgo ya era de noche, así que no hicimos ninguna visita. Fuimos directamente al hotel a descansar.
Día 2: Escapada a Alsacia y noche en Colmar
El segundo día recogimos el coche a primera hora de la mañana y cruzamos la frontera para ver dos pueblos de Alsacia que me quedaron pendientes el año pasado: Obernai y Turckheim.
Son dos pueblos pequeñitos que se ven en poco tiempo.
Si quieres profundizar más en esta zona, te aconsejo leer mis post sobre Alsacia en Navidad, donde tienes información sobre ruta, pueblos, mercadillos, etc. Por ejemplo puedes ver la ruta que hice: Ruta en coche por Alsacia en 6 días: guía completa
El trayecto desde Friburgo a Obernai es de aproximadamente 1 hora, lo que lo convierte en una escapada perfecta para dedicar la mañana a pasear. Aparcamos en el parking público Du Rempart, justo al lado de la iglesia de San Pedro y San Pablo, a pocos metros del casco histórico.
Obernai me pareció un pueblo muy coqueto y, como ocurre en casi todos los pueblos alsacianos en diciembre, se respira un auténtico ambiente de cuento de Navidad. Sus calles están engalanadas con luces y adornos, y gracias a que no está tan masificado, se puede pasear y disfrutar del ambiente con tranquilidad.

Qué ver en Obernai en Navidad:
- Mercadillos navideños repartidos en las plazas principales: Place du Marché, Place de l’Étoile, Place du Beffroi (destaca su campanario) y Place André Neher (donde aún se pueden ver restos de la antigua muralla). Aquí encontrarás puestecitos con decoración artesanal, adornos y gastronomía local, incluyendo el famoso vin chaud, tan típico en Alsacia.
- Rue du Marché, la calle principal del pueblo, con sus casas alsacianas y escaparates decorados.
Turckheim
Famoso por su Calendario de Adviento gigante, uno de los atractivos más especiales de Alsacia en diciembre. Desde el 1 hasta el 24 de diciembre, cada tarde a las 17:00 h se celebra una pequeña ceremonia para abrir una ventana del calendario. Cada ventana revela una escena que representa un personaje tradicional, un evento festivo o un símbolo navideño local. La apertura se convierte en un ritual donde vecinos, familias y visitantes se reúnen para disfrutar de la magia del Adviento.

Aparcamos en el parking gratuito Place de la République, muy cerca de la Porte de France, una de las tres puertas de la antigua muralla que da acceso al centro histórico.
Además del calendario, te recomiendo pasear por:
- Grand Rue, la calle principal del pueblo, decorada con luces y adornos navideños.
- Rue des Vignerons, con sus casas típicas alsacianas y un ambiente muy acogedor.

Tras disfrutar de Turckheim, pusimos rumbo a Colmar, donde teníamos reservado hotel para esa noche, cerrando así la etapa alsaciana de nuestra ruta navideña.
Día 3: Triberg, Schonach, Schiltach y noche en Gengenbach
Este día estuvo dedicado a explorar el corazón de la Selva Negra:
- Triberg: cascadas y relojes de cuco.
- Schonach: los relojes de cuco más grande del mundo.
- Schiltach: pueblo encantador con una arquitectura perfectamente conservada.
- Gengenbach: famoso por su fachada-calendario de Adviento gigante en el Ayuntamiento.
Triberg
El trayecto en coche desde Colmar hasta Triberg fue, sin duda, uno de los momentos más especiales del viaje. A medida que nos adentrábamos en la Selva Negra, el paisaje fue transformándose poco a poco: los bosques se teñían de blanco, las montañas aparecían cubiertas por una fina capa de nieve y la carretera nos regalaba unas vistas que parecían sacadas de una postal invernal.
Hicimos varias paradas porque no podíamos dejar de fotografiar lo que veíamos. La Selva Negra nos estaba mostrando su cara más mágica, esa que solo aparece en diciembre, y quisimos exprimirla al máximo. Fue uno de esos recorridos en los que el camino se convierte en parte fundamental del viaje, casi tan especial como el destino. Sin duda, uno de los trayectos más bonitos que he hecho en invierno.

¿Qué ver en Triberg?
Uno de los principales atractivos qué ver en Triberg son las cascadas (Wasserfälle).
Las cascadas tienen una caída total de 163 metros repartidos en 7 saltos, en muchos sitios leerás que son las cascadas más altas de Alemania, realmente no lo son, pero merece la pena verlas y dar un paseo por la zona.
Hay varias entradas, pero la más práctica es la entrada principal, justo al lado del centro del pueblo. Allí mismo tienes parking, taquilla y acceso directo al sendero principal, el más cómodo para llegar a las plataformas donde se ven los saltos de agua más espectaculares.
Una vez dentro, encontrarás tres caminos señalizados:
- El Nature Trail, que va entre bosque y pasarelas.
- El Culture Trail, con paneles sobre historia y tradiciones.
- Y el Cascade Trail, el más fotogénico, ya que sube y baja por diferentes niveles de las cascadas.
Si viajas en invierno, ten en cuenta que algunas zonas pueden estar cerradas por hielo, pero la parte inferior suele estar abierta todo el año. Eso sí: lleva buen calzado, porque los escalones y pasarelas pueden resbalar.

Después de la visita a las cascadas fuimos a dar un paseo por el pueblo. Triberg es un pueblo pequeñito de apenas 5.000 habitantes, está muy orientado al turismo y sus principales puntos de interés los verás en la misma calle, Wallfahrstasse, donde encontrarás tiendas que son verdaderos museos de relojes de cuco.
Uno de los lugares más curiosos de Triberg (y casi una visita obligada) es la famosa “tienda de los 1.000 relojes de cuco”, situada en plena calle principal del pueblo. En cuanto entras, te das cuenta de que el nombre no es exagerado: las paredes están repletas de relojes de todos los tamaños, estilos y diseños.
Schonach
Si visitas Triberg, te recomiendo completar la experiencia acercándote a ver dos de los relojes de cuco más grande del mundo:
- Erste Weltgrößte Kuckucksuhr
Este es el primer gran reloj de cuco construido por Josef Dold en 1981.
Se puede visitar por dentro (2 euros) para ver cómo funcionan los engranajes del reloj y ver de cerca el trabajo artesanal que hay detrás.
Fuera, en la fachada, cada media hora aparece el enorme cuco
Es un poco complicado de encontrar porque está en una zona rodeado de casas, de hecho, se encuentra justo en la parte de atrás de una de ellas.
Yo me lo encontré cerrado así que sólo pude verlo desde fuera.

- Eble Uhren Park
A pocos minutos en coche, en Schonachbach, se encuentra el Eble Uhren Park, hogar del reloj de cuco más grande del mundo según los estándares actuales.
Se construyó siguiendo la técnica tradicional, pero a una escala gigante y también se puede visitar por dentro.

Schiltach
A unos 30 minutos nos encontramos con Schiltach, un pequeño pueblo de apenas 4000 habitantes que no te llevará mucho tiempo recorrer.
Justo a la entrada del pueblo, al lado del Museo de las Balsas, hay un aparcamiento gratuito muy cómodo para hacer la visita.
Te recomiendo perderte por sus callejuelas empedradas y disfrutar de cada detalle: las casas de entramado de madera están tan bien conservadas que parece que has viajado al pasado.
Sube hasta la parte más alta del pueblo (aunque esto conlleve subir alguna que otra cuesta) porque tendrás unas vistas preciosas de todo el valle.

Gengenbach
Gengenbach es la joya de la Selva Negra, su centro histórico está perfectamente conservado y pasear por sus calles hará que te sientas en un auténtico cuento.
Pero lo que hace realmente especial a Gengenbach en diciembre es su famoso calendario de adviento en la fachada del ayuntamiento. Cada día del 1 al 24 de diciembre, una ventana del edificio se ilumina y muestra una escena navideña diferente, convirtiendo la plaza en un auténtico espectáculo que atrae a visitantes de toda la región.

Al llegar a Gengenbach tendrás que aparcar a las afueras del centro ya que todo el centro está restringido al tráfico. Hay un parking de pago en la calle Friedrichstrasse a unos metros de distancia de la Torre Kinzigtortum
Curiosidad: algunas escenas de la película “Charlie y la fábrica de chocolate” se grabaron aquí
¿Qué ver en gengenbach?
- Torre Obertortum (parte norte del pueblo)
- Calle Victor-Kretz-Straße: una de las calles principales
- Marktplaz: La plaza más emblemática del pueblo donde destaca El Ayuntamiento (Rathaus) y la fuente central o Röhrbrunnen, con la figura de un caballero de piedra. En Navidad montan un mercadillo navideño en la plaza y en las calles de alrededor con unos 30-40 puestos en los que encontrás comida tradicional alemana (chucrut), el famoso vino caliente Glühwein, así como puestos de artesanía y decoración navideña.
- Calles Engelgasse y Höllengasse: son dos calles con casas medievales muy antiguas que conservan sus accesos a los graneros. Pasear por ellas te teletransporta a la época medieval.
- Torre Kinzigtor

Día 4: Friburgo y Ravennaschlucht, noche en Baden-Baden
Por la mañana, el plan inicial era poner rumbo a Friburgo, pero antes decidimos hacer una pequeña parada en un lugar que nos acababan de recomendar. Aunque no soy muy de improvisar durante los viajes, esta vez la excepción mereció totalmente la pena. El sitio nos pillaba de camino y, viendo lo especial que era, no podíamos dejar pasar la oportunidad de visitarlo.
BLACKFORESTLINE Todtnau: Se trata de un puente colgante que tiene 450 metros de largo y se eleva hasta 120 metros sobre el valle, justo sobre la imponente cascada de Todtnau, creando una experiencia que mezcla naturaleza, adrenalina y vistas de postal.

A medida que caminas por la pasarela, sentirás un ligero balanceo (totalmente seguro) que hace que la aventura sea aún más emocionante. Tienes a tu alrededor una de las panorámicas más impresionantes que te puede brindar la Selva Negra: bosques nevados combinados con el rugido del agua de la cascada. Una experiencia única e inolvidable.
El acceso es muy sencillo: puedes llegar en coche y aparcar en el Visitor Center de la entrada. La entrada cuesta 12 euros adulto y 9 euros niño.
Y después de esta aventura pusimos rumbo a Friburgo para ver la ciudad. Sólo teníamos medio día, pero nos dio tiempo a ver lo más importante.
Friburgo de Brisgovia
Se considera la puerta de entrada a la Selva Negra y es conocida como la “Capital ecológica de Alemania” o la “Capital del Medio Ambiente” por su compromiso con la sostenibilidad.
Friburgo merece la visita de 1 día completo, pero nosotros sólo disponíamos de medio día así que dejamos el coche en un parking público de pago lo más cerca posible del centro (Schlossberggarage) para no perder tiempo en desplazarnos.
¿Qué ver en Friburgo?
- Puertas Schwabentor y Martinstor: dos joyas medievales que a día de hoy se siguen conservando.
- La pequeña Venecia (calles Gerberau y Fischerau): un pequeño y pintoresco barrio atravesado por canales de agua. Antiguamente, este barrio estaba habitado por artesanos, curtidores y pescadores, de ahí los nombres de las calles: Gerberau (calle de los curtidores) y Fischerau (calle de los pescadores). Hoy en día, estas calles están llenas de cafeterías, pequeñas tiendas locales, galerías de arte y restaurantes donde probar platos típicos de la región. Es un lugar perfecto para dar un paseo tanquilo.
- Plaza Münsterplatz: en esta plaza se encuentran algunos de los puntos clave de la ciudad como por ejemplo la Catedral, el Kaufhaus (almacén histórico). La catedral de Friburgo es el gran símbolo de la ciudad con su impresionante torre gótica de 116 metros.
Después de comer pusimos rumbo a uno de los lugares más mágicos y especiales que he visitado: el mercadillo de Ravennaschlucht

Mercadillo de Ravennaschlucht
Visitar el mercadillo de Ravennaschlucht en Navidad fue, sin duda, uno de los momentos más especiales de toda la ruta por la Selva Negra. Este mercado no se parece a ningún otro: se celebra en un desfiladero natural, rodeado de bosque, bajo un imponente viaducto ferroviario de piedra, lo que crea una atmósfera única y completamente mágica.
Se encuentra a unos 25 kilómetros de Friburgo, en plena Selva Negra, y solo abre viernes, sábado y domingo durante el Adviento, lo que obliga a planificar muy bien la ruta.
El acceso es con entrada, limitada a 2 horas y media para visitar y disfrutar del mercadillo. La entrada incluye el autobús lanzadera desde la zona de aparcamiento. Si quieres ir con tu coche hasta el mismo mercadillo tienes que reservar a parte una plaza de parking.
Las entradas suelen salir a la venta en octubre y se agotan muy pronto por lo que hay que estar muy pendiente. Te dejo la página oficial para comprarlas.
Cómo llegar
- En coche: la opción más habitual es llegar en coche hasta las estaciones de tren Hinterzarten o Himmelreich y aparcar por los alrededores. Desde ahí coger el autobús lanzadera que te lleva al mercadillo.
- En transporte público: también es posible llegar en transporte público desde Friburgo. Se puede tomar un tren hasta Hinterzarten y, desde allí, un autobús lanzadera que te deja cerca de la entrada. Es una opción cómoda si no quieres conducir, aunque conviene mirar horarios con antelación, sobre todo para la vuelta por la noche.
En mi caso, fui en coche y lo encontré bastante bien organizado, aunque requiere algo de planificación previa.
Consejo viajero: coge franja horaria por la tarde, cuando todavía hay algo de luz natural. Así podrás disfrutar del mercadillo con el paisaje diurno y vivir uno de los momentos más especiales de la visita: ver cómo cae la noche y el viaducto se ilumina poco a poco, creando una atmósfera realmente mágica.
Para mí, el mercadillo de Ravennaschlucht no fue solo una visita más, sino una de esas experiencias que justifican por sí solas un viaje a la Selva Negra en Navidad. Si estás organizando tu ruta y te gustan los mercadillos diferentes, este es, sin duda, uno de los imprescindibles.

Baden-Baden
Después de visitar el mercadillo de Ravennaschlucht, tocaba uno de los trayectos más largos del viaje. A primera vista, puede parecer que Baden-Baden queda algo fuera de ruta, pero en nuestro caso tuvo todo el sentido y encajó perfectamente en el itinerario por la Selva Negra en Navidad.
El motivo principal fue práctico: Baden-Baden, situada al norte de la Selva Negra, era el punto ideal para dividir el trayecto y evitar una jornada aún más larga al día siguiente rumbo a Stuttgart, ya que nuestro vuelo de vuelta salía de este aeropuerto.
Llegamos ya de noche y con el tiempo justo, así que no pudimos explorar la ciudad en profundidad. Aun así, aprovechamos para visitar su mercadillo de Navidad, y fue una auténtica sorpresa, había leído que era bonito, pero es realmente precioso, cuenta con más de 100 chalets de madera con puestos de adornos, regalos, artesanía y por supuesto comida típica alemana. Me pareció muy acogedor y con una decoración muy elegante y cuidada.
Día 5: Lago Mummelsee, Calw y Stuttgart
Tras una noche en Baden-Baden, comenzamos el último día de nuestra ruta por la Selva Negra en Navidad con rumbo al norte. Era una jornada de transición hacia Stuttgart, pero quisimos aprovecharla al máximo haciendo varias paradas.
Lago Mummelsee
La primera fue el Lago Mummelsee, uno de los lagos más conocidos y accesibles de la Selva Negra. Rodeado de bosque y situado a más de 1.000 metros de altitud, el entorno es especialmente bonito en invierno.
En nuestro caso, el paisaje estaba cubierto de nieve, lo que le daba un aire todavía más mágico. La única pega fue que nos pilló con mucha niebla por lo que no nos permitió disfrutar totalmente de las vistas que ofrece el lago, estuvimos esperando un poco a ver si la niebla desaparecía, pero lamentablemente no tenia pinta de mejorar así que no tuvimos más remedio que continuar nuestra ruta.

Calw
Desde allí continuamos hacia Calw, un pequeño pueblo con mucho encanto y un ambiente más local y tranquilo. Dimos un paseo por su casco antiguo con sus casas de entramados de madera y nos perdimos por sus tranquilas calles.
Se tarda poco tiempo en recorrer así que nos fuimos pronto para la última parada del viaje: Stuttgart.

Stuttgart
En Stuttgart no tuvimos demasiado tiempo para visitar la ciudad, ya que al día siguiente volábamos temprano, pero sí pudimos disfrutar de uno de sus grandes atractivos en diciembre: sus mercados navideños, considerados entre los más antiguos y bonitos de Alemania. Y fue, sin duda, la mejor manera de poner punto final a nuestro viaje por la Selva Negra en Navidad.
El mercadillo de Navidad de Stuttgart (Stuttgarter Weihnachtsmarkt) se extiende por varias plazas del centro histórico, como la Schlossplatz, Schillerplatz y Marktplatz, creando un recorrido continuo lleno de luces, música y ambiente festivo. Lo que más llama la atención son los tejados de los puestos, decorados con escenas navideñas y figuras tradicionales, que convierten el mercado en un auténtico espectáculo visual.

Y aquí acabó nuestra ruta por la Selva Negra en Navidad, una experiencia que superó mis expectativas combinando paisajes de naturaleza espectaculares, pueblos de cuento y mercadillos navideños mágicos e impactantes.
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